Siento que nos estamos pudriendo
por dentro, lo único que importa que estamos juntos mirando el cielo estrellado
sangrando, pegados en las fracturas del horror del cielo, cayendo a las profundidades de los suelos y mares,
caminado en el desierto de nuestras soledades y eternidades. Matando los clichés
de amores cinéfilos, de novelas de papel cuché, viendo como la gente se
despedaza o rasga vestiduras por un ideal de plástico, vendible, consumible,
masticable; pero no tragable.
Estamos pudriéndonos por dentro
destruyendo la creencias de nuestros padres, corriendo suerte como los
caballos, galgos, autos… muriéndonos de a poco viendo como se transforma lo
conocido en una miseria de devastación… rompiendo la historia y quemando las
reglas que nos han impuesto... soñando con caminar en la playa y viviendo en
una casa con patio grande o una parcela ¿pa que? …. Soñar con un auto cuatro
por cuatro con un trabajo que nadie te mande… soñar con la vida burguesa, cómoda,
fácil, digerible, vendible, apernada…. Prefiero estar viviendo en la calle
bebiendo chela toda mi vida a ser un acomodado y apernado con poder, que se caga a medio pueblo... Como decia Redoles ..."Yo prefiero el caos a esta realidad tan charcha".
A veces preferiría estar muerto a si no ver hacia donde va parar este mundo, ya cambalache es letra muerta, olvida, quemada y resquebrajada. El apocalipsis es juego de mesa tira los dados si te sale 12 estas elevado o en el infierno según el personaje te toque,
Huir de esta realidad no nos ayuda, por que es un momento pasajero, volátil aun que busquemos la felicidad entre puertas o caminemos hasta el fin del mundo, nos perseguirá esta rutina, este malestar esta inconformidad, la uniformidad y la comodidad de adaptación de esta perversa maquinaria y que nos hace encajar en alguno de sus engranajes y luego nos hace sentir que estamos en una vorágine de bienestar que choca con la realidad y despiertas preguntandote si alguna vez esta vida tuvo sentido...
Huir de esta realidad no nos ayuda, por que es un momento pasajero, volátil aun que busquemos la felicidad entre puertas o caminemos hasta el fin del mundo, nos perseguirá esta rutina, este malestar esta inconformidad, la uniformidad y la comodidad de adaptación de esta perversa maquinaria y que nos hace encajar en alguno de sus engranajes y luego nos hace sentir que estamos en una vorágine de bienestar que choca con la realidad y despiertas preguntandote si alguna vez esta vida tuvo sentido...